Video | La otra cara del debate: playas libres, pero llenas de basura

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El debate sobre el acceso a las playas en República Dominicana volvió a tomar fuerza luego de la controversia generada por el comunicador Sergio Carlo, quien denunció que le solicitaron retirarse de un espacio en una playa.

El reclamo sobre el libre acceso a las playas es válido. En República Dominicana, este tema genera preocupación cada vez que aparece la percepción de que determinados espacios costeros podrían estar siendo restringidos.

Pero hay otra cara de esta discusión que también debemos mirar.

¿De qué sirve defender que las playas sean públicas si nosotros mismos las convertimos en vertederos?

Polina Remkevich publicó en sus redes sociales un video en el que muestra las condiciones de una zona de playa en Bayahíbe, donde se observan basura, desperdicios y desorden.

Las imágenes plantean una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿estamos realmente cuidando las playas que exigimos que sean de todos?

Porque reclamar que las playas sean públicas también debería significar asumir el compromiso de protegerlas.

El problema no siempre está en quien administra

En ocasiones, el debate se concentra exclusivamente en las autoridades, hoteles, negocios o propietarios de terrenos cercanos a las costas.

Sin embargo, existe una responsabilidad que no podemos ignorar: la de los propios ciudadanos que visitan estos espacios.

Botellas plásticas, fundas, vasos, restos de comida y otros desperdicios terminan en la arena después de jornadas de recreación.

Entonces aparece una contradicción.

Queremos playas públicas, pero no siempre las tratamos como un patrimonio público.

Y una playa pública no significa una playa sin reglas.

¿Quién limpia después?

Remkevich plantea precisamente esa preocupación en su publicación.

La pregunta es sencilla: ¿cómo podemos lograr que las playas se mantengan limpias?

Entre las alternativas que menciona están la aplicación de multas y una mayor presencia de personal dedicado a la limpieza de las playas.

Ambas propuestas abren una conversación que debería ir mucho más allá de una publicación en redes sociales.

Porque mantener las playas limpias requiere educación, vigilancia, sanciones y también servicios adecuados de recogida de residuos.

Las autoridades también tienen responsabilidad

No se puede colocar toda la responsabilidad sobre los ciudadanos.

Las autoridades tienen que establecer controles, garantizar la limpieza, colocar suficientes recipientes para los desperdicios, vigilar su cumplimiento y aplicar sanciones cuando sea necesario.

Además, si una persona arroja basura en una playa y no existe ninguna consecuencia, el mensaje que recibe el resto de los visitantes es peligroso: que las reglas pueden ignorarse.

Por eso, el problema no se resuelve únicamente colocando más zafacones.

Hace falta una estrategia permanente que combine prevención, educación y sanciones.