Un filme redescubre al hombre tras la firma de Pelé por Puma que transformó la publicidad

En 1970, en el Mundial de México, la imagen de Pelé deteniéndose para atarse las botas justo antes del pitido inicial alteró para siempre la relación entre fútbol y publicidad. Detrás de aquel gesto, había una argucia ideada para Puma por un tinerfeño de origen alemán, Hans Henningsen, una figura discreta, pero habituada a codearse con la élite del fútbol mundial.
56 años después, Henningsen, que también era periodista deportivo, centra el documental ‘El Rey Puma’, dirigido por Fernando Ureña y Jorge Arroyo, con el periodista Arturo Lezcano como creador y productor ejecutivo, todos ellos de la mano de Mediareport, Televisión Canaria y Ailalelo Producións, que han reconstruido la trayectoria de un personaje cuya influencia fue determinante en la transformación del deporte en industria global.
En una entrevista con EFE en el estreno del documental en Tenerife, Lezcano, Ureña y Arroyo coinciden en describir a Henningsen como una figura decisiva pero acostumbrada a moverse en los márgenes, lo que no le impedía establecer vínculos personales con algunas de las mayores estrellas del fútbol del siglo XX.
“Era alguien que podía desayunar con Di Stéfano, comer con Cruyff, merendar con Maradona y cenar con Pelé”, resume Lezcano, que cita así uno de los testimonios recogidos en el documental, una imagen que condensa la dimensión de un personaje que, sin ocupar nunca el foco, estuvo presente en los momentos clave de los orígenes del fútbol moderno.
Henningsen, cuentan los responsables del proyecto, formaba parte del entorno cotidiano de jugadores y selecciones en una época en la que las fronteras entre periodistas, futbolistas y figuras culturales eran más difusas.
“Don de gentes absoluto”
Esa posición, ahondan, no se explicaba solo por su trabajo, sino por una combinación de carisma personal e intuición.
Ureña destaca su “don de gentes absoluto”, una capacidad para generar confianza que le permitía moverse con soltura entre perfiles muy distintos, desde deportistas hasta dirigentes o personalidades ajenas al fútbol, como el exsecretario de Estado estadounidense Henry Kissinger.
A esa habilidad social se sumaba, según los autores, una visión preclara del potencial económico del deporte. Henningsen, añaden, entendió antes que otros que el valor del fútbol residía en sus figuras y en su capacidad de arrastre.
Un adelantado
“Se adelantó décadas a su tiempo”, sostiene Ureña, pues Henningsen entendió que el valor económico del juego pasaba por sus protagonistas y, en concreto, por un elemento tan básico como el calzado.
“El futbolista trabaja con el pie y la bota es lo que está entre el pie y el balón”, apunta, en una idea que, según el director, permitió a Henningsen poner por primera vez precio a ese vínculo y convertirlo en un motor de negocio que hoy mueve cifras millonarias.
Esa intuición cristalizó en el episodio de Pelé en el Mundial de 1970, considerado por los responsables del documental como el punto de partida del marketing deportivo contemporáneo.
La escena, emitida en el primer Mundial televisado en color a escala global, convirtió un gesto cotidiano en un fenómeno de alcance masivo.
A partir de ahí, Henningsen participó en la vinculación de otros grandes nombres del fútbol con la marca Puma, entre ellos Diego Armando Maradona. También estuvieron bajo su órbita jugadores como Mario Kempes o Enzo Francescoli, en una estrategia basada en la proyección de las estrellas.












