Publicación de UNAPEC sobre la tendencia de Kpinini divide opiniones y abre debate sobre la comunicación institucional

Santo Domingo. La publicación realizada ayer por la Universidad APEC (UNAPEC), inspirada en la tendencia viral relacionada con las recientes revelaciones sobre las presuntas identidades detrás de la página de memes Kpinini, continúa generando reacciones en redes sociales. Lo que inicialmente fue visto por algunos usuarios como una estrategia para sumarse a una conversación del momento también provocó cuestionamientos sobre el tono institucional de la universidad y los límites del marketing en tiempo real.
La controversia no surgió únicamente por la publicación, sino también por las respuestas emitidas desde la cuenta oficial de la universidad. En la sección de comentarios, el community manager utilizó expresiones coloquiales para responder tanto a usuarios como a estudiantes y egresados que cuestionaban la iniciativa, un estilo que parte de la audiencia consideró impropio de una institución de educación superior.
Mientras algunos internautas celebraron el lenguaje cercano y el sentido del humor de la marca, otros manifestaron su desacuerdo al considerar que una universidad debe mantener una comunicación alineada con su rol formativo y con los valores que promueve. Entre los comentarios publicados en redes, varios estudiantes y egresados expresaron sentirse decepcionados e incluso avergonzados por la forma en que la institución decidió participar en la tendencia.
El contexto también influyó en las críticas. La conversación gira en torno a las presuntas identidades de personas vinculadas a Kpinini, una página conocida por publicar memes y contenido de humor ácido que, durante años, ha sido señalada por numerosos usuarios por promover burlas, ataques personales y dinámicas asociadas al ciberacoso. Para parte de la audiencia, la participación de una universidad en una tendencia relacionada con ese fenómeno resultó incompatible con la responsabilidad social que se espera de una institución educativa.
Este jueves, el debate tomó un nuevo impulso con el análisis publicado por la estratega de marca y comunicación corporativa Gloris de Olivo, quien cuestionó públicamente la estrategia adoptada por UNAPEC.
En un reel difundido en sus redes sociales, De Olivo afirmó que le sorprendía que una institución académica decidiera normalizar una conversación vinculada a un fenómeno que, según sostuvo, ha estado relacionado con prácticas de violencia digital. La especialista explicó que antes de publicar su análisis intentó comunicarse de forma privada con una persona vinculada a la universidad y aseguró que la respuesta recibida fue que era necesario orientar al community manager.
Durante su intervención, también criticó el tono empleado por la cuenta oficial al responder a estudiantes y egresados que expresaron su desacuerdo con la publicación. A su juicio, las respuestas se asemejan más a las de una página de entretenimiento que a las de una universidad, lo que, según argumentó, puede afectar la credibilidad institucional.
Como parte de su análisis, De Olivo compartió una imagen con el mensaje: “Hoy la universidad UNAPEC tiene un evento sobre violencia digital, pero apoya públicamente a KPNINI”, haciendo referencia a que la institución celebraba una actividad sobre violencia digital el mismo día en que continuaba la conversación generada por la publicación viral.
La especialista sostuvo además que las universidades deben desempeñar un papel activo en la formación de ciudadanos responsables en el entorno digital y advirtió que sumarse a tendencias de esta naturaleza puede interpretarse como una validación de comportamientos que han sido cuestionados por una parte de la sociedad.
La controversia ha abierto un debate más amplio sobre el real time marketing y la responsabilidad de las marcas al incorporarse a tendencias virales. Mientras algunos defienden este tipo de estrategias como una forma efectiva de conectar con las audiencias, otros consideran que organizaciones como las universidades deben evaluar cuidadosamente el contexto y las implicaciones reputacionales antes de participar en conversaciones de alto impacto social.











