Guzmán, Peña, Abinader y el compromiso que cerró un ciclo desfasado

Guzmán, Peña, Abinader y el compromiso que cerró un ciclo desfasado

Por: Abel Guzmán Then

  1. El PRM nace oficialmente bajo sangre, sudor y lágrimas de la lucha por preservar la democracia, con los principios que sustentó desde sus raíces inspirados en José Francisco Peña Gómez como mártir de la democracia, y con la impronta de Don Antonio Guzmán como prócer democrático que sacó al país de las remanentes garras de la dictadura.

Como testigo de excepción y editor político, viví desde dentro ese proceso y sus vicisitudes. Luis Abinader ha sido un discípulo fiel de ellos en la conducción de una República Dominicana ejemplar, estable y en desarrollo económico e institucional.

A Peña le tocó tomar el timón del Partido Revolucionario Dominicano luego cruentas batallas históricas en el poder, marcando la naturaleza fratricida de los líderes perredistas.

Tras entregar su vida por la unidad blanca, dejó al PRD dejó listo para retornar al poder, como finalmente ocurrió en el 2000 con su compañero de fórmula en el 1990: Hipólito Mejía.

Pero el PRD no aprendió la lección, y peor aún, tuvo su división final en la oposición, permitiendo 16 años se gobierno seguidos del Partido de la Liberación Dominicana, que terminó embriagado entre luchas grupales por disputarse el cetro de la Doctor Delgado con avenida México.

La historia colocó en el trayecto del destino a Luis Abinader Corona, al hijo de José Rafael Abinader Wasaf, el contralor general de la República en el gobierno que trajo de nuevo la democracia en 1978 bajo el liderazgo serio y responsable de Don Antonio Guzmán Fernández.

Abinader cerró un ciclo morado que heredó prácticas viejas del poder, ahora tiene la misión de concluir con un segundo periodo de esa transición hacia una nueva generación política basada en esas respuestas que ha venido dando a las demandas de la población moderna.

Todo eso, frente a una oposición política que ofrece el mismo menú desgastado del pasado basado en demagogia y hambre de poder absoluto, y que fracasó en su farsa de unidad en los comicios del 2024.

Ha sido beneficiario de la subestimación política, demostrando en su ejercicio madurez y tacto de estadista ante grandes crisis.

Es desde ya sin dudas el garante de la unidad y continuidad del liderazgo de relevo del PRM, cuyos principales dirigentes hoy son ministros y directores eficientes que conectan con lo que quiere la población dominicana de hoy.

Como Peña, pasará la antorcha unida para la victoria en el 2028, asegurando que su relevo consolidará sus mayores logros a favor de la gente que hoy recibe obras en todo el país, aplaude un Estado que no apoya la corrupción ni fomenta corporaciones políticas para autofinanciarse, es ejemplo de estabilidad, confianza de la región y modelo de desarrollo logístico y turístico.

La transición y cierre de un ciclo político superado que lideran Luis Abinader y el PRM, reivindican a un subestimado prócer de la democracia como lo fue Don Antonio Guzmán Fernández, ejemplar cibaeño que condujo con dignidad y manos firmes a un país que tenía miedo de salir a las calles a reclamar libertad con respeto a su derecho al voto.