Cuando todavía no se había extinguido la llama de la ira popular con respecto al vergonzoso caso de SENASA, la opinión pública nacional se ha visto estremecida con la noticia del último escándalo del gobierno del PRM, esta vez dirigido en contra de otro sector sensible de la vida nacional: la educación.
Debido a su reconocido prestigio, muchos jóvenes dominicanos albergan el sueño de poder ingresar al Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA). Ahí podrían estudiar en la primera institución de educación superior especializada en tecnología del país.
Pero resulta que producto de recientes cuestionamientos éticos a su alta dirección, ese prestigio puede quedar eclipsado y la aspiración de muchos de nuestros jóvenes, desvanecida y frustrada.
Eso no es justo. Es de lo peor que puede ocurrir en un país cuando luego de grandes esfuerzos por construir una institución que disfruta de reconocimiento nacional e internacional, como es el caso del ITLA, se vea afectada por acciones realizadas por sus máximas autoridades, reñidas con el manejo pulcro de fondos destinados a la educación de la juventud dominicana.
Pero ese no ha sido el único caso durante los gobiernos del PRM, en que se ha puesto en riesgo la autoridad, la reputación y la calidad académica del ITLA. Ya con anterioridad, durante el primer mandato (2020-2024), circuló la información, por diversos medios, de que su rector ni siquiera tenía título universitario. ¿Se imaginan ustedes, que la principal institución de educación superior del país, en materia de tecnología, estuviese presidida por alguien que solo ostentaba el título de bachiller?
Peor aún, que en ese contexto surgieran acusaciones de que había fabricado un título de una de nuestras universidades; y de que, aunque guardó silencio, hasta el propio Ministerio de Educación Superior se vio obligado a investigar la situación.
Todo eso, por supuesto, surgido de la actual gestión del PRM, parece, más bien, emanado del absurdo, de lo incomprensible y de lo inconsecuente.
Revolución educativa
El Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) es el resultado de una visión de desarrollo de la República Dominicana fundamentada en el conocimiento. Nació durante nuestra primera gestión de gobierno (1996-2000), dentro del marco del Parque Cibernético de Santo Domingo.
Era, pues, parte de un ecosistema de alta tecnología que procuraba la formación de los recursos humanos requeridos para transformar a la República Dominicana de un modelo de desarrollo de trabajo intensivo a otro de capital intensivo con uso transversal de las diferentes tecnologías.
De esa manera, el Parque Cibernético de Santo Domingo, que sería el punto de partida, aún en nuestra visión, de la construcción de un corredor tecnológico de Las Américas, que nos permitiría insertarnos en el mercado internacional mediante la creación de bienes y servicios tecnológicos con mayor valor agregado.
Eso permitiría incrementar la producción nacional de riqueza, mejorar nuestra productividad y competitividad; y, por consiguiente, crear mejores condiciones para enfrentar la pobreza y fomentar el bienestar de la sociedad dominicana.
La revolución educativa bajo la cual fue concebida el ITLA implica un modelo de transformación de la vida de las personas, en base la especialización tecnológica; la vinculación directa con el mercado laboral en el marco de la economía digital; el acceso equitativo mediante becas e inclusión social; gestión institucional basada en estándares internacionales de calidad y transparencia.
Durante el periodo de gobierno del 2000 al 2004, el ITLA experimentó la misma suerte del país: incompetencia y descalabro. Por consiguiente, hubo que esperar la nueva gestión de gobierno del 2004 para que resurgiera con el esplendor que durante cerca de dos décadas lo convirtieron en una de las principales instituciones de educación superior a nivel nacional y de Centro América y el Caribe.
En esos años, bajo la dirección de José Armando Tavárez, el ITLA estableció un modelo de especialización estratégica fundamentado en cinco de las llamadas carreras del futuro en la era de la transformación digital.
Preservar logros
Al iniciar sus labores educativas, el ITLA estableció cinco carreras fundamentales para el desarrollo tecnológico del país. Fueron: Desarrollo de software, multimedia, redes de información, mecatrónica y manufactura automatizada.
Con posterioridad, se expandió hacia otras áreas académicas, como son: audio digital; video juegos; telecomunicaciones; ciberseguridad; diseño industrial; y manufactura de dispositivos médicos.
Por sus aulas han circulado catedráticos e investigadores procedentes de Estados Unidos, India, Reino Unido, Corea del Sur, Japón, Israel y México. Igualmente, ha suscrito acuerdos de intercambio con el Instituto Stevens de Tecnología, de Nueva Jersey; la Universidad Carnegie Mellon; el Instituto Tecnológico de Massachussets; y el Instituto Tecnológico de Illinois.
El ITLA ha sido la primera institución educativa pública del país certificada bajo la norma ISO 9001. Recibió el Gran Premio Nacional a la Calidad, por su excelencia en la gestión. Alcanzó índices de empleabilidad cercanos a 90% y aún más en áreas como desarrollo de software.
Durante nuestros años de gobierno se graduaron más de 30 mil estudiantes, incluyendo los primeros tecnólogos del país en ciberseguridad. Además, se desarrolló el primer centro de excelencia e inteligencia artificial de la República Dominicana.
El ITLA ha ocupado la presidencia de la Red Latinoamericana de Universidades Tecnológicas; y ha suscrito alianzas estratégicas con algunas de las principales empresas tecnológicas del mundo, como, por ejemplo, Microsoft, Cisco, Oracle, Google y Huawei.
Como si todo eso fuera poco, inauguró su campus Second Life, al crear su espacio virtual 3D y lanzó el Centro Internacional de Investigación en Alta Tecnología (CREA), con trabajos innovadores sobre emprendimiento tecnológico y sistema de información geográfica.
Esa ha sido la historia del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA), en su propósito de convertir a la juventud dominicana en el centro gravitacional de las grandes transformaciones tecnológicas de la República Dominicana.
Es algo de lo que podemos sentirnos profundamente orgullosos. Pero, también, altamente preocupados por su futuro cuando, desde la actual gestión de gobierno del PRM, no se valoran capacidad ni criterios éticos para la escogencia de sus autoridades.








