Rodríguez Pimentel alerta sobre contaminación presa de Hatillo

Rodríguez Pimentel alerta sobre contaminación presa de Hatillo

Héctor Rodríguez Pimentel alertó este martes que algas tóxicas en la presa de Hatillo podrían afectar acueductos, arrozales, ganado y la salud humana a lo largo del río Yuna si no se actúa con urgencia.
 
El ex senador y dirigente reformista sostuvo que ese embalse “enfrenta una amenaza silenciosa que podría convertirse en un problema sanitario de gran escala: la proliferación de cianobacterias del género Microcystis, microorganismos conocidos como algas verde-azul que producen toxinas peligrosas para humanos y animales”.
 
“Estas bacterias microscópicas proliferan en aguas cálidas con alta carga de nutrientes —principalmente fósforo y nitrógeno provenientes de fertilizantes, aguas residuales y sedimentos— y producen toxinas llamadas micro cistinas, capaces de afectar el hígado humano y animal, provocar irritaciones cutáneas, trastornos gastrointestinales e incluso daños neurológicos en exposiciones severas”, explicó en un documento público.
 
Afirmó que “todas estas condiciones están presentes con creces en el embalse de Hatillo por su entorno agropecuario y por su gran capacidad de almacenamiento de agua y con sistema de desagüe libre o por reboce, lo que provoca esto último que sus aguas perduren largo tiempo estancadas”.
 
Rodríguez Pimentel -ingeniero químico y ex director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI)- advirtió que “el riesgo no se limita solamente al embalse. Hatillo regula el caudal del río Yuna, del cual dependen comunidades, sistemas de agua potable y la principal zona arrocera del país en provincias como Sánchez Ramírez, Duarte, María Trinidad Sánchez y Samaná. En conjunto, más de 500 mil habitantes podrían verse directa o indirectamente expuestos si la contaminación aumenta”.
 
“Aunque el agua liberada aguas abajo por una presa suele provenir de las zonas profundas de la misma, lo que reduce parcialmente el riesgo, los expertos advierten que en episodios severos como el presente las toxinas pueden disolverse y llegar a los sistemas de abastecimiento, afectar el ganado que bebe en el río y contaminar cultivos irrigados, especialmente arroz, uno de los principales productos agrícolas de la zona”, observó.
 
Soluciones
 
Opinó que se podrían tomar medidas inmediatas como monitoreo permanente de toxinas en la presa y aguas liberadas, instalar sistemas de aireación del embalse, protección de las obras de toma de los acueductos y activar protocolos de alerta sanitaria para comunidades y ganaderos.
 
Además, a mediano plazo se podría llevar a cabo un programa de reducción de fertilizantes y descargas contaminantes en la cuenca del río Yuna, que incluya los afluentes y desagües agrícolas, lograr mejoras en el tratamiento de aguas residuales e iniciar un plan de educación ambiental en la zona.
 
“Más a largo plazo se podría implementar un plan de manejo de sedimentos en la cola y cuerpo de la presa, saneamiento integral de la cuenca y un sistema nacional de vigilancia del embalse para aminorar los daños ambientales”, planteó.