Por: Quiterio Cedeño
Los resultados del turismo siguen amargándole la vida a los críticos, que para bien del país son pocos, interesados en deslucirlo, a pesar de que su éxito es la suma de iniciativas de los gobiernos, y por tanto de los partidos, que han dirigido el país en los últimos 40 años.
Tomen nota los amargados, que refiero el empuje que desde la presidencia ha ofrecido a este impactante sector el Partido Reformista, ahora reducido a casi nada; el Partido Revolucionario Dominicano, también en proceso de extinción; el Partido de la Liberación Dominicana, disminuido después de su división y el PRM, el más nuevo. No incluyo a la Fuerza del Pueblo, que ahora encabeza Leonel Fernández, porque no ha tenido oportunidad de llevar esa bandera al Palacio Nacional.
Si referimos los nombres de los presidentes de la República, debemos destacar que es un éxito resultado de la suma de la visión de Joaquín Balaguer, el menos creyente en la democracia (un amante de la persecución de sus opositores), Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco, Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y Luis Abinader.
El éxito de Abinader es resultado de la herencia recibida. Pero por su experiencia personal y conocimiento de lo que puede aportar el turismo como actividad que impacta todos los demás sectores económico, bajo su dirección esta actividad pudo dar un gran salto, y superar la barrera que creó a la crisis mundial desatada por la pandemia que le tocó enfrentar al llegar a la presidencia en agosto del 2020.
Fue su primer gran reto. Al asumir la gerencia del país, el turismo ya representaba alrededor del 20% del producto interno bruto, inyectaba dinamismo a los principales actores de la economía, y se proyectaba como la actividad productiva más dinámica, con capacidad de crecimiento y motor capas de impactar los demás sectores productivos, el empleo y traer dólares al país.
Llevó al turismo su idea de crear gabinetes en cada sector para sumar la visión, experiencia y credibilidad del sector privado a la fuerza política que aporta el gobierno y el partido lo sustenta. Quizás, porque sabía que el PRM, tenía muchas ganas de llegar, pero poca experiencia y sabiduría para gestionar el poder, a pesar de que ganó limpiamente las elecciones y repitió al cumplir su primer mandato. Hoy crece la duda de que, mareado por los afanes del poder, es difícil que pueda repetir si no despierta.
Una iniciativa que ha contribuido al éxito es la creación del gabinete de turismo; una instancia que hoy cojea, pero sigue caminando. Otra decisión que ha sido un abono fructífero fue llevar al ministerio al joven político David Collado, que con gran astucia se ha dedicado con energía a un esfuerzo para hacer bien la tarea.
Busca que el éxito del turismo, a pesar del bache que creó la pandemia en el inicio de su gestión, que sólo los mezquinos quieren opacar, le sirva de cómoda alfombra y boleto seguro para volar alto en su aspiración de ser candidato y ganar la presidencia del país.
El PRM podrá repetir o salir del poder en el 2028, pero su éxito impulsando el turismo, si mantiene el ritmo, nadie podrá negárselo.









