En su publicación en redes sociales, Álvarez aseguró que decir su edad sin ambages es una forma de resistir el edadismo, al que definió como un prejuicio silencioso que afecta especialmente a las mujeres.
La comunicadora expresó sentirse orgullosa de su historia, de los aprendizajes que le ha dejado la vida y de esta nueva etapa que describe como “el tercer acto”, marcada por la gratitud, la lucidez y el desapego de lo superfluo.

