En la República Dominicana, varias desapariciones de niños y adolescentes continúan sin una conclusión oficial, convirtiéndose en expedientes abiertos que, con el paso del tiempo, parecen quedar en el limbo. Detrás de cada caso hay familias que reclaman verdad, justicia y acciones más efectivas por parte de las autoridades.
Roldanis Calderón (3 años) desapareció el 30 de marzo de 2025 en la comunidad de Los Tablones, distrito de Manabao, Jarabacoa. Según el reporte familiar, el niño jugaba en las inmediaciones de una vivienda cuando se le perdió de vista. Desde entonces se activaron operativos de búsqueda con militares, policías y voluntarios, sin resultados concluyentes. A casi un año del hecho, no se ha informado una línea clara de investigación ni se ha determinado si se trató de un accidente, un rapto o algún otro escenario. La familia ha denunciado públicamente que el caso permanece estancado.

Brianna Genao Rosario (3 años) fue reportada como desaparecida el 31 de diciembre de 2025 en la comunidad de Barrero, provincia Puerto Plata. La menor habría quedado al cuidado de un adulto por un breve momento antes de desaparecer. Aunque el caso generó amplia atención mediática y búsquedas en zonas cercanas, no se han ofrecido resultados oficiales que expliquen qué ocurrió. Sus familiares aseguran que, con el paso de los meses, las autoridades han reducido el seguimiento al expediente.

Luis “Wenny” Pérez (9 años) desapareció en septiembre de 2023 en Santo Domingo Oeste. De acuerdo con versiones familiares, el menor salió a un entorno cercano y nunca volvió. Las búsquedas iniciales no arrojaron resultados y, hasta la fecha, no se han comunicado avances relevantes en la investigación. Su nombre permanece en listados de niños desaparecidos sin actualización oficial.

Desde febrero de 2022 permanece sin resolverse said el caso de Luis Ángel, cuya madre, Fraila Méndez, ha señalado como principal sospechoso al padrastro del niño. La investigación incluyó llamadas telefónicas y supuestas exigencias de rescate, pero el expediente continúa sin una conclusión definitiva, dejando a la familia atrapada en la incertidumbre.

A estos casos se suma el de Andy Daniel Martínez, de 11 años, desaparecido el 28 de agosto de 2021 en Los Frailes II, Santo Domingo Este. El menor se encontraba de vacaciones donde familiares cuando un amiguito pasó a buscarlo para ir a bañarse al mar. Desde entonces, su paradero sigue siendo un misterio.

Además de estos casos puntuales, organizaciones de familiares de desaparecidos advierten que decenas de expedientes de menores permanecen abiertos desde hace años, muchos sin seguimiento público ni información periódica. La falta de respuestas ha reactivado el debate sobre la necesidad de protocolos más eficaces, sistemas de alerta temprana y acompañamiento permanente a las familias.
Mientras tanto, estos casos siguen marcando una herida abierta en la sociedad dominicana, donde padres y madres continúan esperando que la justicia y las autoridades les devuelvan, al menos, la verdad sobre el destino de sus hijos.









