Cuando el bolsillo marcó la agenda nacional

Cuando el bolsillo marcó la agenda nacional

Santo Domingo. – Comprar alimentos, pagar el transporte y cubrir los servicios básicos se ha convertido en un ejercicio diario de resistencia para miles de familias dominicanas. En los últimos meses, el aumento sostenido de los precios ha hecho que el dinero alcance cada vez menos, empujando a los hogares a recortar comidas, modificar hábitos de consumo y priorizar únicamente lo indispensable.

Este escenario de encarecimiento generalizado encendió el descontento social y colocó el bolsillo ciudadano en el centro de la agenda nacional. Con una canasta básica que ya ronda los RD$48,000, alimentos esenciales con alzas constantes, el debate sobre salarios y los subsidios y políticas de alivio salieron de los informes técnicos para instalarse en las calles en y las redes sociales, donde una pregunta se repite: ¿cómo sostener la vida diaria cuando los precios suben más rápido que los ingresos?

Alimentos: el impacto directo en la mesa

Los alimentos han sido el principal detonante del malestar. Informes económicos publicados durante el segundo semestre del año reflejan que el costo de la canasta básica nacional pasó de RD$46,420.68 a inicios de 2025 a más de RD$47,500 en septiembre, alcanzando cerca de RD$48,138 en noviembre. Esta tendencia al alza ha golpeado con mayor fuerza a los hogares de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de su salario a la compra de comida.

En los mercados y supermercados, los precios evidencian el problema, la libra de arroz se ha colocado entre RD$35 y RD$40; el pollo fresco oscila entre RD$75 y RD$80 la libra; el cartón de huevos ronda entre RD$180 y RD$220; mientras que el medio galón de aceite se sitúa entre RD$250 y RD$300. Productos básicos como plátanos, verduras y hortalizas también han registrado incrementos que obligan a comprar menos o a sustituir alimentos tradicionales.

Transporte y servicios: una presión acumulada

A la subida de los alimentos se suma el impacto del transporte y los servicios básicos. Durante los últimos meses, los precios de los combustibles, aunque congelados por el subsidio del Estado, se han mantenido en niveles elevados, con la gasolina premium a RD$290 por galón y la regular por encima de los RD$270, lo que influye directamente en el costo del transporte público y privado, así como en la distribución de mercancías.

Este efecto en cadena se refleja también en otros servicios esenciales. El pago de electricidad, alquileres, educación privada y salud representa una carga cada vez mayor para los hogares, que deben reorganizar su presupuesto para cumplir con compromisos fijos antes incluso de comprar alimentos.

Ingresos que no alcanzan

Análisis económicos divulgados por estudios recientes indican que el costo total de la vida supera los RD$76,000 mensuales, una cifra muy por encima del salario que perciben amplios sectores de la población. Esta brecha entre ingresos y gastos explica por qué, aun con empleo, muchas familias enfrentan dificultades para cubrir necesidades básicas.

Especialistas advierten que, aunque se han realizado ajustes salariales en algunos sectores, estos no han compensado el ritmo de crecimiento de los precios, lo que ha provocado una pérdida sostenida del poder adquisitivo.

Respuesta del Gobierno y debate público

Desde el ámbito gubernamental se han destacado medidas como subsidios a los combustibles y programas de asistencia social para mitigar el impacto del alza de precios. Sin embargo, sectores políticos, sociales y económicos han señalado que estas acciones resultan insuficientes frente al aumento generalizado del costo de la vida.

Partidos de oposición y organizaciones sociales han advertido sobre un deterioro progresivo del poder adquisitivo y han reclamado políticas más focalizadas que permitan aliviar la carga económica de los hogares más vulnerables.

El descontento se manifiesta

El malestar económico no se ha quedado en los hogares. En los últimos meses se han registrado protestas y concentraciones frente a instituciones públicas, donde ciudadanos han exigido medidas concretas para frenar el aumento de precios y mejorar los ingresos.

Estas manifestaciones reflejan un sentimiento compartido de agotamiento frente a una economía que, para muchos, se ha vuelto cuesta arriba incluso para cubrir lo básico.
Una agenda dictada por el bolsillo

El alto costo de la vida se consolidó como uno de los principales ejes sociales del 2025. Más allá de cifras y porcentajes, el tema refleja una experiencia diaria compartida por miles de dominicanos: la dificultad de sostener la calidad de vida en un contexto donde los precios avanzan más rápido que los ingresos.

El bolsillo ciudadano, convertido en termómetro social, marcó la agenda y dejó claro que la economía cotidiana es hoy uno de los mayores desafíos del país.