El apagón nacional de este martes volvió a poner sobre la mesa un problema que el país ha enfrentado en distintas ocasiones: las fallas en la transmisión eléctrica y la fragilidad del sistema interconectado.
SANTO DOMINGO. — El apagón que dejó sin energía eléctrica a gran parte del territorio dominicano este martes 11 de noviembre volvió a despertar preguntas sobre un fenómeno que, aunque suene técnico, tiene profundas repercusiones sociales y económicas: el blackout.
¿Qué es un blackout?
En el ámbito energético, un blackout es una interrupción total del suministro eléctrico en una región o país.
Ocurre cuando la red pierde estabilidad por una descompensación entre la generación y la demanda de energía, lo que provoca que las plantas se desconecten en cadena para proteger sus sistemas.
A diferencia de un corte programado o una simple baja de voltaje, un blackout implica el colapso total del sistema interconectado, lo que puede paralizar transporte, servicios públicos, hospitales y comercios.
El apagón del 11 de noviembre
De acuerdo con la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED), la falla de este martes se originó en una avería en la subestación de San Pedro de Macorís, lo que provocó una desconexión masiva que afectó a prácticamente todo el país.
El presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras (CUED), Celso Marranzini, explicó que el evento se debió a la salida simultánea de las plantas CESPM, Central Quisqueya y AES Andrés, lo que desestabilizó el sistema eléctrico nacional y generó un “disparo en cascada”.
Como consecuencia, el Metro de Santo Domingo y el Teleférico suspendieron operaciones, los semáforos dejaron de funcionar y se interrumpieron temporalmente servicios de agua y telecomunicaciones.
Equipos técnicos de la ETED trabajan desde temprano para restablecer el servicio en su totalidad, aunque aún no se ha informado el tiempo exacto de recuperación total.
“El evento fue causado por una avería en la transmisión, no en la distribución. Estamos trabajando para restablecer el servicio en el menor tiempo posible”, informó la ETED en un comunicado.
Un problema que se repite
El blackout de este martes no es un hecho aislado. La República Dominicana ha enfrentado múltiples apagones nacionales a lo largo de los años, evidenciando las debilidades estructurales de su sistema eléctrico.
Entre los años 2000 y 2004, el país registró más de 30 apagones generales, fruto de la inestabilidad en la generación y la falta de capacidad en la red de transmisión.
Posteriormente, el 21 de septiembre de 2012, una salida simultánea de plantas generadoras provocó que buena parte del territorio quedara sin electricidad por más de seis horas.
Tres años después, el 8 de mayo de 2015, una avería en el sistema interconectado nacional causó otro apagón general de aproximadamente tres horas, que afectó hospitales, comercios y servicios básicos.
En agosto de 2022, fallas técnicas en varias plantas y líneas de transmisión provocaron cortes prolongados en diversas provincias del país.
Finalmente, este 11 de noviembre de 2025, una avería en la subestación de San Pedro de Macorís volvió a dejar al país a oscuras durante varias horas, afectando el transporte, las telecomunicaciones y las actividades económicas en casi todo el territorio.
La lección que deja el apagón
Aunque la República Dominicana ha aumentado su capacidad de generación eléctrica, los puntos más frágiles siguen siendo la transmisión y el mantenimiento preventivo.
El evento de este martes, más allá de la incomodidad inmediata, deja una lección clara: mientras no se invierta en estabilidad y resiliencia eléctrica, el país seguirá expuesto a los apagones masivos que han marcado su historia reciente.









