Durante años hemos escuchado una serie de mitos o ´leyendas´ asociadas a la Semana Santa, en especial al Viernes Santo. Una creencia muy particular es, pensar que si un día como este dos personas deciden tener relaciones sexuales podrían quedarse ´pegados´ o estar condenados a la mala suerte.
La idea no tiene una base bíblica directa, pero sí está profundamente arraigada en siglos de tradición, moral cristiana y normas sociales impuestas por la religión. En la actualidad, la mayoría de las personas lo ven como una decisión personal y no una obligación religiosa.
Pero, ¿te has preguntado de dónde proviene esta creencia? Pues, tal como lo expresamos antes, es atribuido a una mezcla de tradiciones religiosas, creencias culturales y normas morales que se fueron transmitiendo desde hace siglos, especialmente en sociedades influenciadas por el cristianismo.
Aquí te explicamos el origen y contexto de esta creencia:
- Raíces religiosas y morales
La Semana Santa, en especial el Jueves, Viernes y Sábado Santo, es vista por la Iglesia como un tiempo de reflexión, recogimiento, penitencia y duelo por la pasión y muerte de Jesús. Durante siglos, se promovió la idea de que los fieles debían abstenerse de placeres mundanos como la carne (de animales y también en sentido figurado), el alcohol, los bailes… y el sexo. - Asociación con el pecado
En la tradición católica más conservadora, la sexualidad fuera del matrimonio ya era considerada pecado, pero durante la Semana Santa incluso dentro del matrimonio se recomendaba abstinencia como forma de sacrificio y purificación espiritual. - Influencias culturales y supersticiones
En muchos países de Latinoamérica y España, estas prácticas se mezclaron con mitos y advertencias: Tener sexo en Semana Santa trae desgracias, los hijos concebidos en estos días nacerán con algún castigo.
“Dios te castigará si no respetas los días santos”. Estas frases se decían para infundir temor y reforzar la conducta “correcta” según las costumbres religiosas.
- Énfasis en el autocontrol
Desde una mirada más teológica, la abstinencia sexual era vista como una forma de ejercer dominio sobre el cuerpo y “ofrecer” ese sacrificio a Dios en memoria de su sufrimiento.
En la actualidad, la Iglesia Católica no prohíbe explícitamente las relaciones sexuales durante Semana Santa entre esposos. Sin embargo, sí sigue recomendando un espíritu de respeto y recogimiento, especialmente en el Viernes Santo, que conmemora la muerte de Jesús









