¿Por qué sentir orgullo de ser dominicano?

¿Por qué sentir orgullo de ser dominicano?

Hoy, 27 de febrero, celebramos nuestra independencia, un día que marca no solo la libertad conquistada por nuestros héroes, sino también la esencia de lo que significa ser dominicano. Pero más allá de la historia, de las batallas y de los próceres que nos dieron patria, ¿qué nos hace sentir verdaderamente orgullosos de nuestra identidad?

Ser dominicano es llevar en el alma una alegría que trasciende cualquier dificultad. Es la calidez de nuestra gente, que convierte a cualquier extraño en amigo y hace que, sin importar dónde estemos, siempre llevemos un pedazo de nuestra tierra en el corazón. Es la risa fácil, el ingenio que nos hace encontrar soluciones hasta en los momentos más difíciles, la solidaridad que nos impulsa a ayudar al otro sin esperar nada a cambio.

Es la música que nos define, el merengue y la bachata que nos ponen a bailar sin importar el lugar ni la ocasión. Es el sonido de la tambora y la güira que nos llama a celebrar la vida con el alma en cada nota. Es el sabor del mangú con los tres golpes, el sancocho en familia, el arroz con habichuelas que nunca falta en la mesa, el cafecito que nos une en cada conversación.

Es la belleza de nuestra tierra, desde las playas de arena blanca hasta las montañas que se pierden en el cielo. Es la brisa del Malecón, el sol que nos acaricia todo el año, los ríos y cascadas que refrescan nuestro espíritu. Es la historia que llevamos en la piel, una mezcla de raíces taínas, africanas y europeas que nos hacen un pueblo único, diverso y lleno de riqueza cultural.

Ser dominicano es sinónimo de lucha y resiliencia. Es no rendirse nunca, es trabajar con pasión, es soñar en grande y seguir adelante a pesar de los obstáculos. Es levantar la bandera con orgullo, no solo hoy, sino cada día, porque ser dominicano no es solo una nacionalidad, es una forma de ser, de sentir y de vivir.

Hoy más que nunca, celebremos con orgullo nuestra independencia, nuestra cultura, nuestra identidad. Porque ser dominicano es un privilegio que llevamos con el corazón en alto y con la certeza de que nuestra tierra siempre será sinónimo de grandeza.