Santiago, República Dominicana. – Tras un juicio en el que el Ministerio Público presentó formalmente su acusación, acompañada de pruebas periciales y del testimonio directo de la víctima, el Cuarto Tribunal Colegiado de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia de Santiago declaró culpable al doctor en medicina Paul Domingo Burkhardt Cruz por violación a los artículos 309-1, 309-2 y 309-3 del Código Penal Dominicano, los cuales sancionan la violencia de género agravada.
La víctima, Ruth Esther Rosario Abreu, actuó como querellante y actor civil, representada por el doctor Félix Portes y las licenciadas Anny Elizabeth Guzmán y Yoenny Crousset Diloné.
El tribunal le impuso al condenado una pena de cinco (5) años de prisión, además de ordenarle el pago de una indemnización ascendente a quinientos mil pesos dominicanos (RD$500,000) en favor de la víctima, así como el pago de las costas civiles del proceso a favor de sus abogados.
Resumen de los hechos criminales
Desde los 17 años, Ruth Esther Rosario Abreu fue víctima de una relación abusiva sostenida bajo presión psicológica, manipulación emocional y coerción.
El imputado ejerció control sobre ella durante varios años, sometiéndola a violencia física reiterada, insultos, amenazas de muerte, chantajes emocionales y maltratos frente a terceros, incluyendo a un menor de edad.
La joven también fue asfixiada, golpeada con un anillo de graduación en la cabeza, y privada de libertad, llegando a intentar suicidarse en tres ocasiones por la desesperación emocional provocada.
El agresor utilizó su influencia económica y social para intimidarla y convencerla de que no habría consecuencias legales.
Incluso llegó a amenazarla con difundir imágenes sensibles y detalles íntimos a su padre, quien padece una condición cardíaca, en un intento por doblegar su voluntad. La violencia culminó con un intento de homicidio cuando, luego de agredirla brutalmente, intentó estrellar el vehículo en que ambos viajaban.
Reconocimiento y gratitud
La joven víctima expresó su profundo agradecimiento a las autoridades judiciales por haberle garantizado acceso a la justicia y protección efectiva. De manera especial, reconoció el acompañamiento, comprensión y solidaridad brindados por la licenciada Ana Andrea Camacho, directora de la Unidad de Violencia de Género del Ministerio Público, cuyo respaldo fue crucial durante todo el proceso.
Esta condena representa un precedente relevante en la lucha contra la violencia de género en la República Dominicana y envía un mensaje claro: el abuso no quedará impune, sin importar el poder, la profesión o la posición del agresor.









