Julio Manuel Díaz advierte sobre auge de centros clandestinos para tratar adicciones en RD

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El director ejecutivo de Hogares Crea Dominicano, Julio Manuel Díaz Capellán, advirtió sobre el crecimiento de centros improvisados para tratar personas con adicciones en República Dominicana, muchos de ellos operando sin supervisión ni condiciones adecuadas, lo que —según afirmó— ya ha provocado muertes y situaciones de violencia.

Durante una entrevista en el programa ENTN, junto al psicólogo clínico y terapeuta en adicciones Fausto Guzmán, Díaz explicó que Hogares Crea surgió en 1975 ante la ausencia de servicios especializados para tratar la drogadicción en el país.

“El tratamiento de adicciones en República Dominicana no existía. Los jóvenes eran llevados a hospitales psiquiátricos sin conocimientos reales sobre esta enfermedad”, relató Díaz, quien reveló que fue uno de los primeros pacientes del programa tras enfrentar problemas de consumo cuando tenía 18 años.

Explicó que la institución nació luego de que su padre, Leopoldo Díaz, buscara ayuda en Puerto Rico al no encontrar atención especializada en el país. Actualmente, Hogares Crea cuenta con 52 centros, de los cuales 41 son residenciales, además de unidades de prevención de recaídas, atención a menores y mujeres.

Sin embargo, aseguró que la demanda supera ampliamente la capacidad disponible.

“Tenemos alrededor de 200 personas en lista de espera para conseguir una cama”, indicó.

Díaz sostuvo que las drogas que más afectan actualmente a los pacientes son la cocaína y el crack, aunque alertó sobre la posible presencia de fentanilo mezclado con otras sustancias ilícitas.

“Los mismos usuarios sienten que la droga no es la misma y presumimos que están mezclando sustancias como fentanilo por ser más barato y altamente adictivo”, explicó.

Asimismo, cuestionó el surgimiento de grupos que realizan rescates de personas con adicciones sin protocolos médicos ni supervisión oficial.

“Todo el mundo ha querido montarse en la ola del fenómeno de la drogadicción. Hay centros que trabajan sin condiciones mínimas, hacinando personas y utilizando métodos violentos”, denunció.

Díaz insistió en que ningún centro debería operar sin certificación del Ministerio de Salud Pública y pidió una intervención urgente de las autoridades para regular estos espacios.

“Estamos hablando de seres humanos, no de animales”, expresó.

De su lado, el psicólogo clínico Fausto Guzmán destacó que la adicción está reconocida desde 1955 por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad crónica y progresiva del cerebro.

“Muchas veces el adicto quiere parar y no puede. Ya no se trata de falta de moral o de voluntad, sino de una condición clínica que requiere tratamiento especializado”, explicó.

Guzmán afirmó que el país ha avanzado en la formación de profesionales especializados en adicciones, dejando atrás prácticas antiguas basadas únicamente en internamientos y métodos coercitivos.

El especialista también señaló que el proceso adictivo suele iniciar con un consumo recreativo hasta evolucionar hacia la dependencia, etapa en la que el cerebro desarrolla una fuerte asociación entre la sustancia y la sensación de placer.