¿Qué es el ictus? y sus consecuencias

¿Qué es el ictus? y sus consecuencias

El certificado de defunción del papa Francisco, divulgado hoy por la Santa Sede, arroja luz sobre su deceso. El líder religioso pereció a causa de un ictus que le provocó coma e insuficiencia cardiocirculatoria irreversible.

¿Qué es el ictus?

El ictus, también conocido como accidente cerebrovascular (ACV), representa una emergencia médica crítica. Ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro. Esta interrupción priva a las células cerebrales de oxígeno y nutrientes esenciales. Por lo tanto, la rapidez en la atención médica es fundamental.

Existen principalmente dos tipos de ictus. El ictus isquémico se produce por la obstrucción de una arteria cerebral. Esta obstrucción puede ser causada por un trombo o un émbolo. En contraste, el ictus hemorrágico resulta de la ruptura de un vaso sanguíneo cerebral. Esta ruptura provoca una hemorragia dentro o alrededor del cerebro.

Los síntomas del ictus aparecen de forma súbita. Estos incluyen debilidad o entumecimiento facial, en brazos o piernas. Además, puede presentarse dificultad para hablar o entender. También es común experimentar problemas de visión repentinos. Finalmente, el dolor de cabeza intenso y el desequilibrio son signos de alerta.

El diagnóstico temprano es crucial. Los médicos utilizan diversas pruebas para confirmar el ictus. Estas pruebas incluyen la exploración neurológica y estudios de imagen cerebral. La tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) son esenciales. Consecuentemente, se puede determinar el tipo y la extensión del daño.

El tratamiento del ictus varía según el tipo. Para el ictus isquémico, se pueden administrar fármacos trombolíticos. Estos medicamentos disuelven el coágulo sanguíneo. Por otro lado, el ictus hemorrágico puede requerir cirugía. La cirugía busca detener el sangrado y aliviar la presión.

La rehabilitación es una parte integral del proceso de recuperación. Terapia física, ocupacional y del lenguaje son importantes. De este modo, los pacientes pueden recuperar funciones perdidas. Así mismo, se busca mejorar su calidad de vida.

La prevención juega un papel fundamental. Controlar la presión arterial alta es crucial. Mantener niveles saludables de colesterol y glucosa también es importante. Igualmente, evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol reduce el riesgo. Adoptar un estilo de vida saludable es clave.

Reconocer los signos de alarma y actuar con rapidez puede salvar vidas. Por esta razón, ante la sospecha de un ictus, busca atención médica inmediata. Cada minuto cuenta en la lucha contra esta grave enfermedad. En definitiva, la concienciación y la prevención son nuestras mejores armas.