BY JORDI BOU
Las compañías petroleras internacionales en Venezuela son el centro de atención en medio de la presión de Washington para influir en el control del vasto sector petrolero de la nación luego de haber capturado a su presidente Nicolás Maduro.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que las autoridades interinas de Venezuela transferirán entre 30 y 50 millones de barriles de crudo sancionado a los Estados Unidos, para ser vendidos a precios de mercado con los ingresos administrados por el gobierno de los Estados Unidos.
El acuerdo, que potencialmente vale hasta 3 mil millones de dólares, marca una escalada significativa en la participación de Estados Unidos en la industria petrolera de Venezuela. Viene como parte de una estrategia más amplia para “liberar” los flujos de petróleo venezolano bloqueados después de que Washington impusiera un bloqueo que había dejado millones de barriles de crudo varados en el almacenamiento.
Los analistas advierten que la producción de petróleo de Venezuela podría enfrentar una mayor interrupción si continúa la escasez de almacenamiento, lo que subraya el frágil estado del sector energético del país. Los críticos del enfoque estadounidense dicen que la política corre el riesgo de aumentar las tensiones geopolíticas y equivale a ejercer una presión indebida sobre Caracas para que conceda acceso a sus reservas de petróleo.









