El operativo "Bolsa Roja": Crónica de la caída de un supervisor de la DEA en un supermercado de Santo Domingo

El operativo "Bolsa Roja": Crónica de la caída de un supervisor de la DEA en un supermercado de Santo Domingo

La tarde del 27 de enero de 2026 no fue una jornada cualquiera para los agentes federales que vigilaban discretamente las inmediaciones de la Avenida República de Colombia. En el estacionamiento del supermercado Supermix, lo que parecía un intercambio cotidiano entre ciudadanos era, en realidad, la fase final de una elaborada operación encubierta para capturar a uno de los oficiales de mayor rango de la DEA en el país: Meliton Cordero. 

El señuelo y los $7,000 dólares

Bajo la dirección de Homeland Security Investigations (HSI), una fuente de información (SOI-2) fue equipada con dispositivos de audio ocultos y una bolsa roja de compras que contenía $7,000 dólares en efectivo, dinero proporcionado por el gobierno de los Estados Unidos para concretar el soborno.  Minutos antes del encuentro, cámaras de seguridad de la Embajada de los EE. UU. captaron a Cordero abandonando la misión diplomática en su vehículo de trabajo: una Toyota Prado negra con placa terminada en 112. 

“Déjala ahí en la puerta”

Cordero, manteniendo una cautela que resultó insuficiente, citó a la fuente en el concurrido estacionamiento. Al llegar, contactó a la persona mediante el número telefónico oficial de la DEA (terminado en 1841) para indicarle que subiera al vehículo.  Según el expediente judicial, el agente nunca bajó del auto. Una vez dentro de la camioneta, se produjo el intercambio: Cordero entregó el pasaporte con la visa estampada y, con una frialdad absoluta, instruyó a la fuente a dejar la bolsa con el dinero “ahí en la puerta” del vehículo. Las grabaciones captaron al supervisor de la DEA preguntando incluso detalles del viaje, como cuándo y hacia dónde pensaba viajar la persona a la que acababa de facilitarle el documento de forma ilícita. 

La identificación final

Aunque los equipos de vigilancia física no pudieron ver el rostro de Cordero a través de los cristales del vehículo en ese instante, el rastro de pruebas fue demoledor. Días después, el 3 de febrero de 2026, la fuente de información identificó sin dudas a Meliton Cordero mediante una fila de fotografías (photo array), señalando la imagen número 5, que correspondía a su pasaporte estadounidense.  Este operativo no solo marcó el fin de una red de sobornos que operó por años, sino que dejó en evidencia la audacia de un oficial que se sentía lo suficientemente intocable como para realizar transacciones criminales a plena luz del día y en lugares públicos de la capital dominicana.