El espectáculo formó parte del festival chino de primavera y combinó tecnología y artes marciales tradicionales, con secuencias cada vez más rápidas y el uso de armas clásicas del kung-fu. La celebración dio la bienvenida al Año del Caballo de Fuego.
Durante la gala, los robots humanoides compartieron escenario con jóvenes artistas en una coreografía sincronizada que fusionó innovación tecnológica con disciplina física. Las presentaciones incluyeron saltos, giros y combates coreografiados que resaltaron la precisión de las máquinas y la destreza de los participantes, ofreciendo un espectáculo visual que simbolizó la unión entre tradición y futuro en la celebración del Año Nuevo lunar.









