Este 27 de enero se conmemora el Día Internacional del Holocausto. Fecha para que no se olvide a quienes sufrieron persecución nazi por pertenecer a un grupo religioso, etnia diferente o a una minoría.
Antes y durante la II Guerra Mundial (1940-1945), el gobierno de Hitler (Alemania y países ocupados) llevó a cabo una política progresiva de exterminio del pueblo judío y de otras etnias, comunidades religiosas y grupos minoritarios, como los gitanos, los testigos de Jehová, los homosexuales o las personas con discapacidades.
El genocidio en masa, llamado Holocausto, partió con políticas discriminatorias y de segregación en guetos de las ciudades. Con ello terminaba en deportación de miles de personas a campos de exterminio donde los eliminaban. El sufrimiento continuó durante años hasta que en 1945 los ejércitos aliados liberaron los campos de concentración y exterminio.

Algunas de las actitudes discriminatorias que llevaron al Holocausto no son muy diferentes de muchas reacciones intolerantes que podemos llegar a ver actualmente a nuestro alrededor. Por esta razón, las Naciones Unidas decidieron dedicar el 27 de enero (fecha de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz) a conmemorar la memoria de las víctimas del Holocausto, con el fin de que el paso del tiempo no disminuya el horror de lo ocurrido y que nunca llegue a justificarse el que ocurriera algo así.
Aunque pueda parecer increíble, todavía existe gente que niega la existencia del Holocausto, o peor aún, justifica que millones de personas fueran discriminadas. Además de segregadas, confinadas y exterminadas.









