El Gobierno apuesta por el transporte no tripulado para reducir costos, optimizar recursos y ampliar su uso en sectores civiles y de emergencia.
Rusia invierte cada año alrededor de 30,000 millones de rublos, equivalentes a unos 288 millones de dólares, en la aplicación a gran escala de tecnologías autónomas y drones de transporte, informó este lunes el ministro de Finanzas, Serguéi Siluánov.
En una entrevista concedida a la televisión pública rusa, Siluánov explicó que estos fondos se destinan a investigación científica, así como a programas de apoyo y esquemas de arrendamiento, con el objetivo de que los drones fabricados en el país resulten más accesibles para usuarios y consumidores.
Prioridad en situaciones de emergencia
El ministro subrayó que el uso de equipos no pilotados se convertirá en una prioridad para las instituciones que operan en zonas afectadas por desastres, especialmente el Ministerio de Emergencias. Según indicó, la incorporación de drones modernos supone un ahorro significativo para el Estado, en comparación con la operación de aviones y helicópteros tradicionales.
Siluánov añadió que la automatización también ayuda a enfrentar la escasez de personal, ya que libera trabajadores que pueden incorporarse a otros sectores donde existe mayor demanda laboral.
Impulso político al transporte no tripulado
Un día antes de estas declaraciones, el presidente Vladímir Putin encabezó una reunión centrada en el desarrollo del transporte autónomo y participó en la puesta en marcha del primer tren sin conductor del metro de Moscú.
Durante el encuentro, el mandatario reconoció que Rusia se encuentra rezagada frente a otros países en este ámbito y llamó a incrementar la producción de drones y medios de transporte no tripulados, con el fin de extender su uso a todos los sectores de la economía.
De la guerra al uso civil
El conflicto en Ucrania ha puesto en evidencia el papel clave de los drones como herramientas de inteligencia y armamento, un factor que ha acelerado su desarrollo en Rusia. Sin embargo, el Kremlin busca ahora trasladar estos avances al ámbito civil, ampliando su aplicación en actividades de uso pacífico.
En esa línea, hace dos años y medio el Gobierno ruso aprobó una estrategia nacional para el desarrollo de sistemas de aviación no tripulada, que contempla un aumento progresivo de la producción de drones comerciales hasta alcanzar un millón de unidades anuales para el año 2035.
Con esta inversión sostenida, Rusia apunta a consolidar su infraestructura tecnológica, reducir costos operativos y posicionar los sistemas autónomos como una pieza clave de su desarrollo económico futuro.









