Una encuesta reciente, realizada por Premise, una firma de investigación con sede en Virginia, revela que una parte significativa de la población venezolana percibe un cambio de rumbo para el país tras la captura de Nicolás Maduro y atribuye ese nuevo escenario a las acciones y planes anunciados por la administración del presidente estadounidense Donald Trump. El estudio muestra un marcado optimismo ciudadano frente a un futuro que, hasta hace poco, muchos consideraban inalcanzable.
El sondeo, aplicado a 600 venezolanos a través de una aplicación móvil y ponderado por edad y sexo para reflejar la población nacional, indica que la mayoría de los consultados respalda la captura de Maduro, quien gobernó el país desde 2013 en medio de denuncias de represión política, colapso económico y fraude electoral. Solo un 13 % expresó algún nivel de rechazo a la operación, mientras que más de la mitad aseguró que su percepción sobre Estados Unidos mejoró tras los acontecimientos.
Los resultados reflejan expectativas positivas a corto plazo, casi cuatro de cada cinco venezolanos creen que la situación política del país mejorará en el próximo año, y un porcentaje similar considera que su situación económica personal también evolucionará favorablemente. Esta visión contrasta con el panorama previo a la caída de Maduro, cuando predominaba el temor a una permanencia prolongada del régimen, tras una contracción económica estimada en alrededor del 70 % durante su mandato.
La encuesta también revela una apertura significativa hacia la influencia estadounidense en el proceso de transición. Casi la mitad de los encuestados apoya algún tipo de participación de Estados Unidos en la administración del país, una postura que refuerza la percepción de que Donald Trump representa una oportunidad de reconstrucción política y económica para Venezuela. No obstante, las opiniones se dividen en torno al control de la industria petrolera, con preferencias repartidas entre el Estado venezolano, el gobierno estadounidense y el sector privado.
El estudio concluye que, aunque persisten dudas sobre la forma que tomará el nuevo orden político, el sentimiento predominante entre los venezolanos es de esperanza, impulsado por la idea de que, por primera vez en años, el país vislumbra un futuro distinto.









