En un contexto de tensiones comerciales y desafíos geopolíticos, los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de China, Xi Jinping, sostuvieron una conversación telefónica para abordar temas claves como comercio, Ucrania y Taiwán. Según fuentes oficiales tanto de la Casa Blanca como del gobierno chino, el diálogo se centró principalmente en la dinámica entre ambas potencias que influye en la estabilidad global.
De acuerdo a lo informado, Xi Jinping enfatizó que el regreso de Taiwán a China continental constituye “una parte importante del orden internacional de posguerra”. Este posicionamiento reafirma la postura de Pekín respecto a la isla autogobernada, la cual mantiene estatus independiente pero es reclamado como territorio chino.
Xi subrayó además la necesidad de que ambos países “salvaguarden conjuntamente el resultado victorioso de la Segunda Guerra Mundial” y mantengan el impulso en las relaciones bilaterales, tras una reciente reunión celebrada en Corea del Sur destinada a aliviar la guerra comercial que ha afectado a las dos mayores economías del mundo.
Por su parte, aunque la Casa Blanca confirmó que la conversación ocurrió sin dar detalles, se conoció que Trump y Xi discutieron asuntos comerciales particularmente, sin mencionar otras crisis globales. Xi describió la reunión como “exitosa” y un paso positivo para la cooperación, mientras Trump mantuvo una actitud cautelosa en sus declaraciones públicas sobre la dificultad de llegar a acuerdos concretos. El contraste entre ambas visiones refleja las complejidades persistentes en las negociaciones, que abarcan temas como aranceles y disputas sobre productos clave.









