Flotar para volver a casa: La inusual forma de transporte público en Berna

Flotar para volver a casa: La inusual forma de transporte público en Berna

En una escena que parece sacada de una película de fantasía, un método de transporte público poco convencional está capturando la atención: flotar en el río Aar. Lejos de la imagen de ejecutivos apresurados en trenes o autobuses, en la capital suiza es común ver a decenas de personas, incluso profesionales de traje, zambullirse en las frías aguas del río al final de su jornada laboral para simplemente dejarse llevar por la corriente hasta su destino.

Equipados con bolsas impermeables —a menudo llamativas, en forma de animal o de diseño divertido—, guardan sus pertenencias esenciales como ropa seca, carteras y teléfonos móviles. Luego, se lanzan al agua y flotan plácidamente río abajo, transformando un trayecto rutinario en una refrescante y peculiar experiencia. Este fenómeno es tan común que las bolsas impermeables se han vuelto un accesorio indispensable para muchos berneses.

“Es la manera más relajante de terminar el día,” comentó un joven empleado de oficina mientras ajustaba su bolsa de natación. “En lugar de sentarme en un autobús, me sumerjo. Es increíblemente refrescante y me ayuda a desconectar del trabajo.”

Lo que para algunos podría parecer una locura, para los habitantes de Berna es una forma de vida, una manifestación de su profunda conexión con la naturaleza y una ingeniosa solución para el transporte. Este estilo de vida, que mezcla la eficiencia suiza con una dosis de aventura y relajación, ha convertido al río Aar no solo en un punto de recreación, sino en una autopista fluvial muy particular.

La práctica, totalmente normalizada en la ciudad, refleja una cultura donde el bienestar y el aprovechamiento del entorno natural se integran de manera fluida en la rutina diaria. Al final, el debate sigue abierto: ¿es un estilo de vida admirable o la forma de transporte más extraña del mundo?