“Con el alma empapada de orgullo dominicano”
Luego de tantos años soñándolo, lo hicimos realidad: la República Dominicana brilló con fuerza en una de las avenidas más icónicas del mundo, los Campos Elíseos de París.
El domingo 6 de julio de 2025, no fue simplemente un desfile; fue un grito de identidad, una declaración cultural, una fiesta inolvidable que retumbó bajo la lluvia parisina y se convirtió en historia viva.



La jornada amaneció gris, con un cielo cargado de nubes que parecían querer detenernos.
Pero nosotros, los dominicanos, conocemos muy bien la fórmula: la alegría, cuando es verdadera, no se detiene ni con aguaceros. Con los trajes listos, los paraguas cerrados y los corazones encendidos, nos lanzamos a las calles, liderados por la comparsa Carnavaleros, junto a la Asociación Notamusical, familias dominicanas residentes en Francia y aliados de todo el mundo.
La lluvia no nos frenó. Nos elevó.
Cuando cayó la primera gota, alguien recordó las palabras de Fernandito Villalona: “La lluvia no para mi fiesta…” Y no la paró. Más bien, la transformó en un espectáculo aún más vibrante, más emotivo, más nuestro. Como en los campos de Quisqueya, donde los niños corren descalzos bajo el aguacero, nosotros bailamos con entrega sobre el asfalto parisino, empapados de emoción, ritmo y orgullo.
Una comparsa con alma y propósito
Cada figura que desfiló llevaba consigo un pedazo de nuestra historia:
● Los Guloyas, con su herencia afrocaribeña y trajes deslumbrantes, trajeron a San Pedro de Macorís al corazón de Europa.
● Nuestra Reina del Carnaval, Lola (Lourdes Cabral), deslumbró con una creación que mezcló las aguas de la Amazonía con el azul del larimar y verde del agua el río.
Con unas joyas artesanales Collar, Pendientes y pulsera, elaboradas por Clara Garrido y The Blue Fro Company El diseño, ideado por Párroco Marcio Peña, y confeccionado por Ángela Martínez, nuestra creadora de vestuarios, fue una obra de arte viva.









