Estefanía de Mónaco se prepara para dejar la vida pública

Estefanía de Mónaco se prepara para dejar la vida pública

Estefanía de Mónaco, la hija menor de Grace Kelly y el príncipe Rainiero III, ha dicho su deseo de retirarse definitivamente de la vida pública.

En una reciente entrevista con la revista francesa Point de Vue, la princesa ha sido clara y directa: “Tengo 60 años, siento que he dado suficiente y, sobre todo, he dicho todo lo que tenía que decir”. Esta confesión marca un antes y un después para quien, durante décadas, fue la figura más rebelde del clan Grimaldi.

Aunque lleva años alejada de los flashes y ha bajado el tono de su exposición mediática, Estefanía no ha estado inactiva. Desde hace tiempo, ha centrado sus esfuerzos en labores benéficas y en tareas institucionales dentro de la casa real monegasca. Siempre en un segundo plano respecto a sus hermanos Alberto y Carolina, ha preferido trabajar con discreción.

No obstante, ha dejado claro que el compromiso ha sido intenso, por lo que considera justo dar paso a una nueva etapa: “Es hora de mi jubilación. Me lo merezco, ¿verdad?”, expresó, con una mezcla de alivio y esperanza.

En ese sentido, la princesa ha venido preparando a sus hijos para tomar su lugar en los compromisos sociales que ha liderado en los últimos años. Paulina y Louis Ducruet, nacidos de su relación con Daniel Ducruet, así como Camille Gottlieb, hija de su vínculo con Jean-Raymond Gottlieb, han sido testigos del trabajo incansable de su madre.

Acompañándola en múltiples actividades solidarias, ahora les tocaría continuar ese legado: “Vieron a su madre en acción. ¡Hoy les toca a ellos tomar el relevo!”, afirmó con determinación.

Pero, ¿cuáles son esas causas que la princesa no quiere dejar en manos inexpertas? Entre las más destacadas se encuentra el refugio para personas sin hogar que abrió en Carpentras, Francia, el cual ya ha brindado asistencia a más de dos mil personas.

Según explicó, lo hizo impulsada por un sentido de deber: “Sentía que debía usar mi fama para servir a una causa. No era glamuroso, pero sí muy necesario”, comentó.

Otra de sus grandes pasiones ha sido la defensa de los animales, así como la promoción del circo, una tradición familiar profundamente ligada a su padre. A lo largo de los años, incluso llegó a cambiar el Baile de la Rosa —evento liderado por su hermana Carolina— por el Festival Internacional de Circo de Montecarlo, del que ha sido una pieza fundamental.

Además, Estefanía ha jugado un rol clave en la lucha contra el sida, a través de la fundación Fight Aids Monaco, que fundó en 2004 para acompañar a personas con VIH.

A pesar de su historia marcada por tragedias personales y por una vida intensa y diversa —que la vio convertirse en cantante, modelo, artista de circo y diseñadora—, Estefanía ahora quiere vivir con tranquilidad, rodeada de sus seres queridos y lejos de las exigencias del protocolo real. “Vivo cada momento plenamente con ellos, con mis nietos, mis seres queridos, mis animales. Tengo buena salud y siempre estoy lista para un nuevo proyecto. Por eso, doy gracias a la vida”, expresó emocionada.

El retiro, no obstante, no será sin beneficios. Según declaraciones recientes de Claude Palmero, excontable de la familia real monegasca, Estefanía contará con una pensión anual de 800.000 euros garantizada por su hermano Alberto.

Así, todo indica que podrá disfrutar de esta nueva etapa con serenidad, cerrando un ciclo que, aunque lleno de luces y sombras, siempre estuvo marcado por la entrega.