La fundación respaldada por Estados Unidos e Israel que opera sitios de ayuda en Gaza cerró temporalmente sus instalaciones el miércoles, mientras el ejército israelí advirtió que las carreteras que conducen a los centros de distribución eran “zonas de combate”.
El anuncio de la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), apoyada por Estados Unidos e Israel, siguió a una serie de incidentes mortales cerca de los sitios de distribución que opera, lo que provocó una fuerte condena por parte de Naciones Unidas.
Bombardeos israelíes el miércoles mataron al menos 48 personas en Gaza, incluidas 14 en un solo ataque a una tienda de campaña que albergaba a personas desplazadas, dijo la agencia de defensa civil.
Un día antes, 27 personas murieron cuando tropas israelíes abrieron fuego cerca de un sitio operado por GHF en el sur de Gaza. El ejército dijo que el incidente estaba bajo investigación.
“Los centros de distribución estarán cerrados por obras de renovación, reorganización y mejora de la eficiencia”, declaró GHF, una organización con financiamiento opaco. Indicaron que el jueves retomarían las operaciones.
El ejército israelí advirtió contra viajar “por las carreteras que llevan a los centros de distribución, las cuales se consideran zonas de combate”.
El fin de semana murieron otras 31 personas en el mismo lugar y en circunstancias similares, según la Defensa Civil de Gaza, un territorio gobernado por Hamás.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condenó las pérdidas “inconcebibles” de vidas humanas y el alto comisionado de la organización para los Derechos Humanos, Volker Türk, denunció “crímenes de guerra”.
Mientras Israel está bajo una creciente presión internacional, su aliado Estados Unidos vetó de nuevo este miércoles en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución que pedía el alto el fuego y el acceso de la ayuda humanitaria en Gaza.
El proyecto, presentado por los diez miembros no permanentes del Consejo, recibió 14 votos a favor y solo el de Washington -uno de los cinco miembros permanentes con derecho a veto- en contra, el primero de la administración de Donald Trump.
Este texto, “inaceptable por lo que dice e inaceptable por lo que no dice, socavaría los esfuerzos diplomáticos para lograr un alto el fuego que refleje la realidad sobre el terreno, y alentaría a Hamás”, explicó la embajadora estadounidense en funciones ante la ONU, Dorothy Shea, justo antes de la votación.
El proyecto de resolución rechazado “exigía un alto el fuego inmediato, incondicional y permanente” y la liberación incondicional de los rehenes en manos del movimiento islamista palestino Hamás capturados en el mortal ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel que desató la guerra en Gaza.
Israel recientemente alivió su bloqueo sobre Gaza, pero Naciones Unidas dice que toda la población del territorio sigue estando en riesgo de hambruna.
El esposo y los hijos de Rim al Ahkras, una mujer fallecida durante una distribución de comida, lloran este miércoles su pérdida.
“¿Cómo puedo dejarte ir, mamá?”, decía su hijo Zein, mientras abrazaba el cuerpo, envuelto en un sudario blanco.
Mohamed al Shaer, de 44 años, que estuvo en el lugar de la distribución, contó a la AFP como “un helicóptero y varios drones comenzaron a disparar contra la multitud para evitar que se acercaran a los tanques, hubo heridos y muertos” .
El 17 de mayo, Israel intensificó su ofensiva en Gaza con el objetivo de liberar a los últimos rehenes, tomar el control de todo el territorio palestino y acabar con el movimiento islamista Hamás, que lo controla desde 2007.
Para brindar asistencia humanitaria a este pequeño territorio enclavado entre Israel, Egipto y el Mediterráneo, la llamada Flotilla por la Libertad, partió el domingo desde Italia rumbo a Gaza, con la presencia, entre otros, de la activista sueca Greta Thunberg.
El ataque sin precedentes de Hamás el 7 de octubre de 2023 causó la muerte de 1.218 personas en territorio israelí, en su mayoría civiles, según un recuento de la AFP a partir de datos oficiales.
De las 251 personas secuestradas durante el ataque, 57 siguen cautivas en Gaza, de las que al menos 34 han fallecido, según las autoridades israelíes.
La campaña militar israelí en represalia ha dejado por el momento más de 54.607 palestinos muertos, sobre todo civiles, según datos del Ministerio de Salud de Gaza, considerados fiables por la ONU.

