El cantante urbano Vakeró sorprendió a sus seguidores al revelar en sus redes sociales una experiencia personal que marcó su vida para siempre y que, según confesó, lo llevó a renacer.
El artista recordó una noche de diciembre de 2001, cuando un dolor abdominal lo llevó a la clínica de León y posteriormente al hospital Musa, en San Pedro de Macorís. Tras varios días de incertidumbre, los médicos descubrieron que padecía una apendicitis avanzada, lo que lo llevó de urgencia a quirófano.
“Al abrirme, salió líquido. En medio del trance, un médico me dijo: ‘te dormiste’. Yo respondí que no, que estaba caminando en un lugar de paz, silencio y todo blanco. Él decía que era anestesia; yo estoy seguro que visité donde reside Dios”, relató el intérprete de Callejero.
La recuperación fue larga y difícil: 31 días en cama, atendido por estudiantes de medicina. Sin embargo, un momento lo marcó profundamente: “Una señora de cabellos blancos entró en la habitación, lloró por mí, oró y le dijo a mi padre: ‘Él está vivo porque tiene un propósito’”.
Hoy, Vakeró asegura que la cicatriz que dejó aquella operación no es un defecto ni un motivo de vergüenza, sino su ancla y testimonio de fe. “Muchos se han reído, otros le han hecho canciones, pero yo la llevo con orgullo. Esa marca me recuerda que la vida se va en un abrir y cerrar de ojos… y que yo tuve la oportunidad de volver”.
El cantante concluyó su mensaje con una reflexión dirigida a sus seguidores: “Si alguna vez encuentras una marca en tu vida, en el cuerpo o en el alma, no la escondas. Abrázala, porque quizás sea la prueba de que aún tienes un propósito aquí. Yo exhibo la mía no como señal de debilidad, sino como recordatorio de que volví a nacer. Y que la gratitud… es la única respuesta”.









