El actor Gary Sinise, recordado por su papel como el teniente Dan en Forrest Gump, ha compartido uno de los capítulos más duros de su vida: la pérdida de su hijo Mac.
Tras años luchando contra un tipo de cáncer poco común llamado cordoma, Mac falleció a principios de 2024.
La experiencia marcó profundamente a la familia y llevó a Gary a retirarse de los reflectores para dedicarse por completo a acompañar a su hijo y preservar su legado musical.
Todo comenzó en 2016 con una serie de golpes familiares, el padre de Gary sufrió un derrame cerebral, su esposa Moira fue diagnosticada con cáncer de mama, y poco después, Mac comenzó a sentir un fuerte dolor en la zona del coxis.
Al principio, pensaron que era consecuencia de una caída en bicicleta, sin embargo, tras varios estudios, descubrieron un tumor en el sacro: se trataba de cordoma, un cáncer muy raro que afecta la columna vertebral y no tiene cura.
En 2018, Mac fue operado para extirpar el tumor, pero la enfermedad volvió en 2019, con el tiempo, aparecieron nuevos tumores en otras zonas de la columna, lo que obligó a más intervenciones quirúrgicas.
La situación se volvió más compleja en 2020, cuando Mac perdió movilidad y terminó paralizado de pecho hacia abajo. Pese a todo, mantuvo una actitud admirable, llena de coraje y esperanza, su padre lo describió como un ejemplo de gracia y fuerza en medio de la adversidad.
Gary Sinise asumió el papel de cuidador principal, mientras Moira atravesaba su tratamiento y su padre se recuperaba, él se dedicó completamente a estar presente.
Renunció a su carrera actoral y dejó de aceptar proyectos en Hollywood para no alejarse de casa, según confesó, su único deseo era encontrar un milagro para su hijo y acompañarlo en cada paso.
La pasión de Mac por la música también se convirtió en un motor para la familia, graduado en la Universidad del Sur de California, Mac era baterista, compositor y trabajaba en la Gary Sinise Foundation, donde creaba música para sus campañas.
Aunque la enfermedad lo obligó a dejar la batería, aprendió a tocar la armónica, aun en silla de ruedas, retomó una composición antigua y grabó varias piezas junto a amigos y músicos cercanos.
El resultado fue un álbum que pudo terminar antes de su fallecimiento, el pasado 5 de enero.
Tras su partida, Gary encontró más de 60 composiciones inéditas entre las pertenencias de Mac, decidido a compartir ese legado, produjo dos álbumes junto al ingeniero de sonido Bill Schnee y al compositor Oliver Schnee.
Las obras, tituladas Resurrection and Revival y Resurrection Revival Part Two, ya circulan como testimonio del talento y sensibilidad de Mac.
La historia de los Sinise ha generado una ola de empatía, en una publicación para la Chordoma Foundation, Gary relató su experiencia.
El testimonio se volvió viral y motivó miles de mensajes y donaciones para fundaciones que investigan este tipo de cáncer.
El impacto fue inmediato y contribuyó al financiamiento de estudios que buscan mejorar la vida de pacientes con cordoma.
Además de continuar con el legado musical de Mac, la familia ha reforzado su compromiso con el trabajo solidario a través de la Gary Sinise Foundation.
A pesar del dolor, Gary mantiene viva la misión que su hijo apoyó hasta el final, el actor asegura que encontró consuelo en su familia, especialmente en sus hijas y nietos, y en la posibilidad de compartir la música de Mac con el mundo.
“En medio de tanto sufrimiento, también encontramos bendiciones”, dijo. Aunque rezaban por una cura, aprendieron a valorar los pequeños momentos.









