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Imaginarios sociales: motores del sector turístico en la región

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El turismo no se puede pensar sin cultura, tampoco como algo desligado de la percepción y la imaginación, plantea Esteban Barboza Núñez, en la investigación “El contrapunteo entre imaginarios sociales y el desarrollo turístico: el caso de Costa Rica” publicada en la Revista Ciencia y Sociedad del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). 

El catedrático considera que el turismo debe ser analizado tomando en cuenta su carácter multidimensional y sistémico, incluyendo la variable de los imaginarios sociales. “Es bastante deficiente abordar el turismo como campo de estudio, o bien con el fin de implementar políticas de atracción de inversión o turistas, solamente a partir de ciertos factores como los económicos o los geográficos”, resalta. 

En la investigación, Barboza Núñez plantea que, más allá de las políticas públicas o de las tendencias macroeconómicas globales, son los imaginarios sociales y, específicamente, los imaginarios turísticos, los que han servido de motores y justificadores ideológicos de los modelos implantados en la región, en pleno contrapunteo con las políticas públicas y disposiciones económicas regionales.  

 “Por algo, cuando se decide comprar, por primera vez, un pasaje de avión a otro lugar, sin haber estado nunca ahí, es la interacción entre imágenes, discursos, y nuestro propio bagaje cultural lo que en primera instancia nos forma una idea de ese lugar, e incluso influye enormemente en la compra de ese tiquete”, afirma. 

El investigador resalta que una vez en ese lugar, muchas de las experiencias, sitios visitados, los que se eviten, lo que se coma, o lo que se experimente estarán en parte determinados por los resultados de esa imaginación y esa percepción previa. “Un planeamiento turístico más abarcador debe irremediablemente incluir estos aspectos”. 

A su juicio, una sociedad no es solamente un sistema funcional para la convivencia de sujetos y para la satisfacción de sus necesidades. Pero tampoco es solamente una red de símbolos y de factores imaginarios. Las sociedades básicamente funcionan a partir de relaciones entre lo simbólico y lo imaginario, y su simbiosis con las prácticas cotidianas.  

“Los imaginarios sociales y turísticos son los que realmente intervienen como formadores de derroteros en cuanto a las estrategias de desarrollo turístico que serán implementadas en una región específica y sus posteriores consecuencias”, indica la investigación.  

Resalta que Costa Rica, por ejemplo, presenta particularidades difíciles de encontrar en sus vecinos, a pesar de que en estos también se haya tratado de implementar políticas de desarrollo turístico bastante similares, o bien, cuenten con atractivos turísticos que podrían competir en igualdad de condiciones. 

Es por eso que es necesario, a juicio del investigador, plantearse un análisis desde una perspectiva sistémica, que no solamente describa a nivel sincrónico las repercusiones de ciertas estrategias de desarrollo turístico en lugares receptores, su encadenamiento con contextos macroeconómicos mayores, o bien la visión de que el turismo únicamente fomenta la dependencia económica de los países receptores en contextos como Centroamérica y el Caribe.  

“Lo que consideramos real o concreto en una sociedad o en el caso particular del turismo, en un destino turístico, no puede disociarse nunca de lo simbólico. No se trata de diseñar una campaña publicitaria independiente del entramado simbólico asociado a cierto lugar, o bien de pensar que una campaña publicitaria va a determinar las formas en que un lugar es percibido”, resalta.   

Todos los enunciados que se desprendan de un imaginario turístico específico, en este caso, de un país como Costa Rica, están inextricablemente relacionados con su historia, con su cultura, y, muy importante, con el modo en que sus habitantes se auto perciben, con su identidad, y con las formas en que los turistas como consumidores  se imaginan ese destino.   

Además, la publicación destaca que los imaginarios turísticos estarán siempre ligados a imaginarios sociales mayores. En el caso del turismo en países de la cuenca del Caribe, a discursos coloniales de viaje al pasado, al encuentro con la naturaleza primigenia, reminiscente de exploraciones del pasado, las fantasías hedonistas asociadas al sol y a la playa, el habitante local como atento a servir a un turista-consumidor de ciertas experiencias, entre ellas ser servido y atendido.  

Existe entonces, según Barboza Núñez, una continua interacción y entrelazamiento entre los imaginarios sociales, los turísticos, y el funcionamiento real del destino.  Esa relación siempre sucederá, en cualquier destino, en cualquier país.   

“Es decir, la aplicabilidad de la variante imaginaria es viable en todo lugar, y más que viable, es necesaria si queremos tener una mejor comprensión de los modos en que un destino turístico funciona y, al  mismo tiempo, poder incidir en  su funcionamiento a través del incentivo de ciertos discursos en los que tanto los habitantes locales como sus recursos puedan tener una participación más equitativa en el sistema turístico”, destaca la investigación. 

El autor es profesor catedrático en la Universidad Nacional de Costa Rica.  

Para conocer más de la investigación, puede visitar el siguiente enlace:  https://revistas.intec.edu.do/index.php/ciso/article/view/1934/2396 

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