Chocolate de Dubái dispara demanda mundial de pistachos por tendencia viral

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Lo que comenzó como una tendencia viral en TikTok se ha transformado en un fenómeno mundial que está reconfigurando el mercado chocolatero y afectando incluso a la cadena de suministro de frutos secos.

El chocolate de Dubái, una creación de la emprendedora británico-egipcia Sarah Hamouda en 2021, ha conquistado paladares y generado una inesperada consecuencia: un aumento significativo en la demanda y el precio de los pistachos.

Este dulce, relleno de crema de pistacho, pasta de sésamo y crujientes tiras de kataifi, ganó notoriedad a finales de 2023 tras la difusión masiva de un video de la influenciadora Maria Vehera en TikTok.

Desde entonces, distintas marcas de prestigio se han sumado a la tendencia, creando sus propias versiones inspiradas en el original de Hamouda.

Entre las firmas que adoptaron esta propuesta se encuentra Lindt & Sprüngli, que en noviembre de 2024 lanzó una edición limitada de 500 tabletas elaboradas a mano y vendidas exclusivamente en su museo en Kilchberg, Suiza. Cada unidad, de 150 gramos y con 65 pistachos (24% del peso), se vendió a casi 18 dólares.

La demanda fue tan alta que rápidamente aparecieron reventas en línea por hasta 400 francos suizos. Este impacto no se limitó a Suiza: también se registraron lanzamientos similares en ciudades alemanas.

Posteriormente, Lindt decidió apostar por una producción a gran escala. En marzo de 2025 anunció la llegada al mercado del chocolate Lindt Dubai Style, con una presentación más asequible de 145 gramos y unos 30 pistachos por tableta, lo que representa el 13% del peso total.

Según el informe financiero del grupo, esta decisión buscó responder al “abrumador éxito de su sabor” y abrir paso a una comercialización más masiva.

Otra chocolatera suiza, Läderach, también se sumó al auge. En diciembre de 2024 lanzó su FrischSchoggi Dubai, una tableta de 100 gramos con 25 pistachos (15% del peso), disponible solo en puntos de venta selectos y limitada a una unidad diaria por cliente.

Según su portavoz, el éxito del producto obligó a aumentar un 50% el volumen de compra de pistachos, aunque lograron absorber el impacto gracias a sus relaciones con proveedores.

El creciente interés por estos chocolates ha generado una presión directa sobre el mercado de pistachos. De hecho, el precio por kilogramo subió de 17 dólares en 2022 a casi 28 dólares en 2024.

Lindt, aunque se ha mostrado reservada respecto a sus estrategias de abastecimiento, reconoció que sigue de cerca la situación del mercado. Por su parte, Nestlé, que no tiene un chocolate de Dubái en su portafolio, también ha sentido el impacto.

Sus líneas Damak y Cailler, que contienen pistachos turcos, se han visto afectadas por esta tendencia, aunque la empresa ha respondido eficazmente gracias a su modelo de compras directas y políticas de inventario.

La influencia del chocolate de Dubái incluso alcanzó a los proveedores globales. El Consejo Internacional de Nueces y Frutos Secos (INC) confirmó que esta tendencia ha generado un cambio en la dinámica del mercado.

Durante el Congreso del INC celebrado en mayo pasado en Palma de Mallorca, se destacó que el fenómeno impulsó una mayor demanda de pistachos en presentaciones especiales como los granos para confitería, afectando la disponibilidad global y obligando a reasignar producto con cáscara para atender esta nueva necesidad.

Así, una receta nacida en Dubái, potenciada por las redes sociales, ha generado un verdadero efecto dominó que va desde los influencers digitales hasta los campos de cultivo de pistachos, pasando por los principales fabricantes de chocolate del mundo.