Video | Arzobispo coadjutor Morel Diplán pide investigación rigurosa tras el fallecimiento de 236 personas de bien

La tragedia que recientemente sacudió al pueblo dominicano sigue dejando una estela de dolor y preguntas sin respuesta. Con un saldo desgarrador de 236 víctimas fatales, más de 180 heridos y decenas de niños en la orfandad, la sociedad enfrenta hoy una herida abierta que, según la Iglesia Católica, no podrá cerrar sin una justicia transparente y efectiva.

Un doble dolor para las familias
Durante su intervención, Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo coadjunto de la arquidiócesis de Santo Domingo, describió el panorama actual como un “sentimiento de impotencia”. El prelado enfatizó que las familias dominicanas cargan con un peso doble: primero, el duelo por la pérdida de seres queridos y, segundo, la indignación que provoca la indiferencia de quienes deben administrar la ley.

“Cuando la justicia es lenta, ineficiente o se dilata injustificadamente, se provoca indignación e impotencia”, sentenció el líder religioso.

La urgencia de un sistema judicial eficiente
Para el arzobispo, el sistema judicial tiene en sus manos la oportunidad de reivindicarse. Monseñor Morel Diplán instó a los jueces a actuar con estricto apego a la legislación, advirtiendo que cada día de retraso aumenta la desconfianza ciudadana. La Iglesia considera imprescindible que se realice una investigación rigurosa que asuma responsabilidades claras, permitiendo así que los afectados inicien un verdadero proceso de sanación.

Esperanza en medio de la crisis
A pesar de la crítica directa a la negligencia administrativa, el mensaje final de Monseñor buscó ofrecer consuelo a los sobrevivientes y allegados. El religioso hizo un llamado a mantener la fe y la solidaridad, apoyándose en la esperanza cristiana para transitar este camino de reparación emocional y espiritual.

Solo a través de la rendición de cuentas y decisiones firmes podrá la República Dominicana cerrar este capítulo tan oscuro de su historia reciente.