El presidente del Partido Fuerza del Pueblo, para el Distrito Nacional, Rafael Paz, llamó a la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, a presentar soluciones y resultados en materia de seguridad y no más excusas.
Tras las declaraciones de la ministra sobre que la contaminación sónica y el expendio de bebidas alcohólicas, son el principal factor de la delincuencia en el país, Paz, explicó que la causa real de la delincuencia es el sistema penitenciario y la falta de control territorial.
A través de un video publicado en su cuenta de X, (antiguo Twitter), Paz explicó que la delincuencia es producto de un sistema penitenciario, que es el espacio donde se guarecen, habitan, dirigen y operan un conjunto de bandas criminales que son las que mantienen en vilo a la sociedad dominicana, con protección del Estado. Desde allí dirigen las peores expresiones de crimen y delincuencia.
“Ese sistema penitenciario quebrado, roto, corrupto, es la ciudad de protección, con el dinero de los contribuyentes para esas estructuras criminales, que son las que operan aquellos grupos delincuentes, que azotan nuestras ciudades. Ahí es que está el problema y enfrentar eso si necesita carácter y voluntad”, agregó.
Además, el dirigente político detalló que la falta de control territorial del Estado que se deriva del hacinamiento en grandes bolsones de miseria donde las estructuras criminales tiene el dominio real y se proyectan hacia las demás áreas del país. Su fuente de financiamiento fundamental es el tráfico de drogas.
“A esto se suma la falta de inversión en infraestructuras y tecnologías claves para la seguridad. La delincuencia no se enfrenta con discursos, sino con acciones, orden, rectitud y gerencia estratégica libre de corrupción”, indicó Paz.
Asimismo, señaló que hablar de cifras constituye un acto de frivolidad y hasta se cinismo cuando las madres trabajadoras sufren atracos y asesinatos y los comerciantes honestos son extorsionados y robados por desaprensivos, ante la mirada indiferente de las autoridades.
“Pero la incompetencia y la ineptitud han hecho patente en quienes dirigen la política pública de seguridad. Al final el problema no son las sandeces que dicen, es lo ineficaz de lo que hacen. Bien me decía un viejo mentor: ¡Los decretos no curan la incompetencia, la amplifican!”, aseveró el fuercista.